Museos

Museo Provincial de Ciudad Real

Por: Carolina García Abad

Aun en el siglo XX, en una ciudad como es Ciudad Real, no había un museo, por lo que se realizó el museo provincial de Ciudad Real. Fue inaugurado en 1982, con distintos ámbitos, cada uno dedicado a una rama: Arqueología, Bellas Artes, y Artes y Costumbres Populares.

Este edifico fue realizado por Carlos Luca de Tena y Alvear, su construcción termino en 1978 aunque en el año 1995 fue reconstruido. Lo podemos localizar en uno de los lugares más importantes para cualquier persona interesada por la cultura o la historia, ya que se toda de otros edificios como la casa de la cultura o por la catedral.

Mientras, en el exterior es un edificio austero, con casi total ausencia de ventanas y decoración, en el interior encontramos un espacio totalmente amplio y muy luminoso. Consta de cinco plantas, en las primeras cuatro encontramos exposiciones tanto temporales como permanente, mientras en la quinta planta encontramos la biblioteca y distintos laboratorios.

 

Museo Provincial de Ciudad Real
Fuente: http://www.latribunadeciudadreal.es/noticia/ZA46CC553-ABCC-B519-D274F611DC3412DC/20131101/nuevo/colectivo/busca/amigos/museo/provincial/merced

En el sótano encontramos una exposición exclusivamente dedicada a la prehistoria, según vemos los distintos objetos o restos hallados en yacimientos arqueológicos, hay paneles en los que se nos proporciona información sobre lo que estamos viendo. Esta exposición, llamada Hace tres Millones de Años, procede del yacimiento arqueológico de las Higueras, en Alcolea de Calatrava, Ciudad Real, aunque también podemos encontrar ejemplos de la fauna y paisaje que había en el Campo de Calatrava hace tres millones de años, algunos de los utensilios que podemos encontrar son: objetos cerámicos, puntas de flecha…Junto a estos electos encontramos una pequeña exhibición de la pintura rupestre realizada en Almadén, Chillón o Fuencaliente, estas pinturas pertenecen al Bronce Final y a la edad de Hierro.

Mientras, en la planta baja encontramos una exposición que nos lleva a los distintos lugares de Ciudad Real donde se encontraron restos de antepasados que usaban materiales tan básicos hoy en día como la piedra, el hueso o la madera. Aquí podemos ver esa evolución que va desde la creación del fuego hasta la práctica de la agricultura o la ganadería. En esta evolución podemos encontrar la referencia de la llegada de algunos pueblos orientales cautivados por la riqueza metalúrgica que había en el lugar, al igual que la llegada de los romanos, quieren es asentaron sus bases culturales, sociales y constructivas.

Respecto a sus fórmulas constructivas, es esta sala podemos ver los distintos materiales que utilizaron, y que abarcan desde la época ibera hasta la medieval. Estos materiales fueron sacados de distintos yacimientos, en el caso de las piezas iberas se encontraron en el Cerro de Alarcos en Ciudad Real, de Almadenejos e incluso del Cerro de la Encantada en Valdepeñas. También algunas porciones de cerámica encontrada en Puertollano, Porzuna… Mientras de la época medieval, tenemos referencia de los Castillos de Calatrava a Vieja y la Nueva.

Pero no debemos pararnos en esta planta ya que como hemos dicho, consta de varias plantas y cada una muestra una temática distinta. Por lo que en, la primera planta, encontramos toda una sala dedica a la naturaleza, podemos encontrar desde un esqueleto de un mastodonte hasta una pequeña colección de minerales. Estos fósiles que encontramos tienen más de 200.000 millones de años, y que pertenecen a un periodo no muy conocido, denominado Carbonífero. También hay piezas provenientes de las minas de Almadén y de Puertollano, de mercurio y carbón respectivamente.

Y, para finalizar en la segunda planta, hay toda una exposición, basada en mostrar exhibiciones periódicas; mientras, en la tercera y última planta, se encuentra una sala donde hay una gran referencia bibliográfica de este museo como también algún que otro taller de restauración y dibujo.

Gracias a que este museo consta de una gran cantidad de salas puede abordar distintos temas como hemos visto en lo expuesto anteriormente, por lo que acoge a todo tipo de público sea cual sea sus preferencias artísticas o históricas, mostrando así gran cantidad de referencias históricas que nos introducen en la época tan lejana de nuestros antepasados y que nos permite viajar atrás en el tiempo y ver cómo tanto la naturaleza como el hombre ha ido evolucionando hasta nuestros días.

Fuentes:
Museo Provincial de Ciudad Real http://www.ciudad-real.es/turismo/provincial.php
Museo Provincial http://www.ciudadreal.es/turismo/museos/museo-provincial.HTML

 

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Artistas

Ángel Andrade

Por: Andrea Roig Alcahuz

 Pintor y escultor que nació el 15 de marzo de 1866 en Ciudad Real. Fue un excelente pintor luminista, corriente comparada a la impresionista francesa, que cultivó, sobre todo, el paisaje sin figuras y la pintura de carácter costumbrista.

Durante su infancia llamo la atención de varios amigos de sus padres, que animaron a que lo apuntarán a clases de dibujo. Así, pasó a ser discípulo de Joaquín Ferrer, en la Escuela de Arte e Industrias de Madrid, el cual, le dejó pintar libremente, y donde encontró el ambiente que quería, pero tuvo que regresar a Ciudad Real porque sus padres no tenían medios suficientes para mantenerlo. A su vuelta a casa, decidió pedir una beca a la Diputación Provincial para continuar sus estudios, ya que quería ingresar en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de San Fernando, a la que no ingresaría hasta el año 1884. Tras finalizar los estudios en la Academia, volvió a solicitar la ayuda a la Diputación para poder realizar un viaje por Italia. La Diputación le concedió 2.000 pesetas para poder estudiar en Italia, para ello, realizó una copia del cuadro de Emilio Sola, La prisión del príncipe de Viana, y se comprometió a enviar un lienzo cada año.

Partió hacia Italia en 1888, y vivió en varias ciudades importantes de la península itálica. Durante este viaje realizó unos magníficos dibujos a lápiz. Aprovechó también su estancia en el norte de Italia para ir a la exposición de Múnich, donde quedó muy impresionado por la obra de Liebermann, iluminista alemán.

Ángel María Isidro Andrade Blázquez

Ángel Andrade
Fuente: http://www.ciudad-real.es/personajes/andrade.php

En 1890 se presenta a la Escuela Nacional de Bellas Artes con un lienzo de carácter social: El aniversario, con el que consigue el tercer puesto. Está obra destaca por una composición piramidal, un bello dibujo y un color austero.

Andrade es el encargado del asesoramiento decorativo y artístico del nuevo edifico de la Diputación de Ciudad Real durante esta época. En 1891 vuelve a Madrid, y tras recoger el premio de la Escuela Nacional de Bellas Artes, se marcha a Florencia donde estará un pequeño periodo de tiempo, y no será hasta 1895, cuando gana la plaza de pensionado en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Roma, que no vuelve a Italia. Allí convivirá en un agradable ambiente intelectual junto con otros artistas, y los maravillosos paisajes clasicistas le inspiraran.

A su vuelta a España, decide asentarse y solicitar las oposiciones de profesores de Dibujo para Institutos. Esto le permitió una estabilidad para no depender de los deseos de una clientela, y así pintar libremente. Durante este periodo de su vida pasa por varios institutos de España como: Tarragona, Badajoz y Toledo, en esta última permanece muchos años, hasta que cambia su plaza para regresar a su ciudad natal. Ya en Ciudad Real pasará el resto de su vida, hasta su muerte el 18 de noviembre de 1932.

Se podría decir que Andrade tiene dos etapas en su obra; el período de formación y el que dedica al paisaje. En esta primera etapa, se ve muy influenciado por grandes pintores de la historia. Así, toma la línea y el dibujo de los pintores florentinos; el color de los venecianos; la anatomía de Miguel Ángel; y el difuminado de Leonardo. Sin embargo, también presentará una técnica preneoclasicista próxima a la de Vien, que se ve representada en la obra: El idilio campesino. Por otro lado, se habla de un cierto parecido con Lautrec, en algunos carteles que realizó.

En su segunda etapa, usará el género social y la pintura costumbrista como excusa para plasmar los paisajes. Ya que será Carlos Haes, que ocupa la cátedra de Paisaje de la Escuela Espacial de Pintura, Escultura y Grabado de San Fernando tras la muerte de Villaamil en 1857, quién introduzca el paisaje en nuestro país. Haes procurará influir en sus discípulos, uno de los cuales es Andrade, que llegará a superarle en luminosidad.

Andrade consiguió ser un gran pintor de nuestro país, así lo demuestran algunos de sus premios como la tercera medalla de la Escuela Nacional de Bellas Artes de los certámenes de 1890 y 1895; segunda medalla por las obras Huérfanos y El Tajo en Toledo, 1906 y 1908; y la medalla de plata en la Exposición Internacional de Buenos Aires de 1910.

Fuentes:
López Salazar, C., Andrade, Diputación Provincial, Ciudad Real 1982.
Andrade Blázquez, Ángel, https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/andrade-blazquez-angel/55acbf54-2aa0-4d27-bf80-1d36f82a6a06 [consultado 25/04/2017]

 

Obras

Diputación Provincial de Ciudad Real

Por: Alicia Fernández Muñiz

 Proyecto encargado al arquitecto Sebastián Rebollar en 1889, la obra finalizó en el 1893. Rebollar quiso que el edificio representara la clase de la época.

En la fachada principal se halla el escudo de la ciudad, está decorada con columnas de orden corintio junto a un frontón. En el interior se puede apreciar la gran cúpula sobre una escalera imperial, una imagen de mucho prestigio, como las obras pictóricas del interior, Ángel Andrade y Samuel Luna fueron los encargados de decorar dicha cúpula. Dieron más importancia a la hora de decorar a la escalera y a los espacios dónde se realizarán las reuniones y las comisiones. Andrade, además, realizó las pinturas murales. Samuel se encargó de la decoración. Andrade tenía influencia renacentista y barroca italiana, pues vio las grandes pinturas murales de estas épocas; el desafió para él fue resolver cómo componer la naturaleza y las proporciones. La fachada de la Plazuela de la Merced está decorada con una tribuna con un frontón dando lugar al Salón de Plenos, donde actualmente se reúnen.

Vista del Palacio de la Diputación
Fuente: http://fotolog.miarroba.es/jotomo1962/palacio-de-la-diputacion-de-ciudad-real-383/

La sala más representativa de la Diputación de Ciudad Real es la Sala de Plenos, en el techo se representan las alegorías de la Fortaleza, la Templanza, la Prudencia y la Justica, características mínimas para que haya un buen gobierno. En los años sesenta hubo una reforma donde costó recuperar espacios. Tanto la sala de prensa tapada por el mural, como los lienzos de Andrade (descubiertos en un cuarto trastero del palacio por esas fechas con grandes deterioros por mal almacenaje y mutilaciones hechas cuando se arrancaron) podían recuperarse, pero devolver la funcionalidad del espacio requería quitar el mural, por lo que se decidió permanecer el mural, recuperar la decoración arquitectónica en el espacio restante y restituir los lienzos de Andrade al techo tras restaurarlos.

En el tambor de la cúpula de la escalera imperial se pinta el tema academicista de las cuatro Bellas Artes. Estas alegorías y la cúpula transforman el espacio en una especie de templo civil donde se veneran la belleza y el arte.

La función de la Sala de Comisiones es más pragmática y menos solemne que la del Salón de Plenos. Esto permite que se decore de una forma más privada y libre. Andrade desarrolla una composición de género histórico-literario siguiendo el ideal del nacionalismo romántico. El tema representado es El Quijote, porque simboliza la provincia y el espíritu manchego del que la Corporación es partícipe y representante. Hubo otros pintores manchegos como Carlos Vázquez, Alfredo Palmero, etc, que conforman la Galería de Personajes Ilustres que se exponen en esta sala.

 

Fuente:
http://www.ciudad-real.es/turismo/diputacion.php

 

Obras

Casa de la Caridad de Ciudad Real

Por: Irene Parra Gómez

La casa de la Caridad de Ciudad Real se trata de un edificio construido en 1777 que actualmente ocupa el rectorado de la Universidad de Castilla-La Mancha desde 1999 y que se encuentra cerca de la Puerta de Toledo. Sin embargo, en su origen tuvo un planteamiento totalmente distinto. Si bien, como indica su nombre, se construyó con el objetivo de que alojara la Casa de la Caridad (que ayudaría a los ciudadanos en situación de pobreza o mendicidad, además de a las prostitutas), apenas pudo usarse durante unos años para este fin; hasta finales del siglo XX, debido a la invasión y la ocupación francesa, se le da un uso defensivo y militar, cosa que dio lugar a numerosas reformas y cambios en el edificio. Sería en 1995 cuando el Ayuntamiento de Ciudad Real llevaría a cabo un acuerdo con la Universidad de Castilla-La Mancha por el que el antiguo Hospital de la Misericordia, además de una parcela de aproximadamente 50.000 metros cuadrados, pasarían a ser la ubicación donde se situaría el rectorado de la facultad. Este acuerdo supuso realizar un proyecto de rehabilitación con una serie de obras y reformas que se desarrolló entre 1997 y 1998; se logró una recuperación total del edificio y de su entorno en la ciudad.

Las reformas más importantes fueron las de la estructura y las de las fachadas, pero estas no se produjeron a finales de siglo, sino entre 1967 y 1968. El edificio mostraba defectos notables, especialmente en los forjados; mientras tanto, el encalado de las paredes externas, que se había aplicado para facilitar su conservación y las funciones higiénicas y sanitarias del edificio, tenía un claro deterioro, además el enfoscado sencillo de todas sus superficies, que se apreciaba peor por el uso que se había dado del edificio durante los dos siglos. Las reformas pretendían mantener la sencillez externa tanto en la composición como en la volumetría, pero se quería cambiar el tratamiento de las paredes (tanto de las internas como de las externas). La fachada principal sufrió un cambio importante debido a la existencia de un aplacado de ladrillo rojo entre los cercos de piedra de las ventanas. Este diseño original fue cambiado por las obras del maestro albañil Clemente Sánchez García: se eliminó el aplacado de ladrillo, empleándose una piedra de un color parecido al de la mampostería existente que marcaría una diferencia apenas notoria en contraste con los recercados y los zócalos, por lo que se mantuvo el carácter que transmitía la fachada. Actualmente se puede apreciar en la principal un escudo de Carlos III en el que se ve la fecha de construcción del edificio. Sin embargo, es la fachada posterior la que alberga realmente el acceso al edificio, cosa que se había perdido en épocas anteriores debido a su ubicación en el interior del solar, que había sido empleado por los militares. Es ahí donde encontramos ahora una copia del que fue el escudo del cardenal Lorenzana, que mandó que se construyera el edificio en 1777; es una copia del que existe en el edificio de la Universidad de Toledo. Se mantiene también la ya mencionada volumetría, llena de ritmos regulares compuestos por huecos que le otorgan, junto con unos tonos suaves, un aspecto más concordante con el entorno urbano que la contiene.

Casa de la Caridad
Fuente: http://elsayon.blogspot.com.es/2013/10/la-antigua-casa-de-la-caridad-cuartel.html

Los dos patios repiten el mismo esquema: tanto las columnas como los arcos que los cercan están enfoscados con mortero, y los huecos que hay entre los arcos se cierran gracias a una carpintería muy discreta en la que se apoyan los cristales de cerramiento. Se lograron recuperar las columnas de piedra caliza en el segundo patio, aunque actualmente se aprecia, por su estado, los diferentes daños y cambios que sufrieron a lo largo de los siglos, reparándose solo aquellas partes que podían suponer un serio problema para la estructura. Hay olivos y cipreses en el primero, mientras que el segundo patio alberga un jardín. Todos estos cambios y restauraciones permitieron que se recuperaran los espacios tanto interiores como exteriores del conjunto arquitectónico, al que se devolvió su valor como obra de arte y como elemento histórico. Su utilidad está marcada por lo libre de sus espacios, los acabados sencillos y sus elementos meramente funcionales, además de las largas galerías de circulación y la luz que ilumina el interior de estas. El carácter comunicativo y de circulación de la Casa de la Caridad viene marcado por los patios, alrededor de los cuales se desarrolla todo el edificio; por otro lado, se mantuvo el tono religioso de su origen respetándose la antigua capilla que se construyó al principio.

Esta capilla viene acompañada, por supuesto, de una iglesia, situada en el centro del edificio y coincidiendo con su eje longitudinal. Es, de forma directa, un elemento de división que marca las zonas de hombres y de mujeres en las que estaba organizada la Casa de la Caridad; sin embargo, actualmente solo destaca de forma simbólica con su volumen, definiendo la estructura de la fábrica, en el centro del edificio.

La organización y la proporcionalidad que dan los ritmos y los elementos de la fachada son los que crean la belleza del edificio: los recorridos están contenidos por los vanos y los arcos, mientras que los espacios son amplios y permiten al espectador descansar tanto en los jardines como en los exteriores circundantes a las fachadas. Se definiría su arquitectura como sencilla y armoniosa, pero también como tradicional por los materiales empleados y por sus técnicas constructivas. Actualmente recibe un lugar destacado, presidiendo el lateral de una plaza cuadrangular situada no muy lejos de la Puerta de Toledo y del Campus Universitario, y supone un punto de referencia en Ciudad Real.

Obras

Retablo de la Catedral de Ciudad Real

Por: Irene Parra Gómez

 Hoy hablaremos del retablo de la Catedral de Ciudad Real, que fue reconocido como Monumento Nacional debido a que destaca como obra de arte no solo en el conjunto arquitectónico, sino también en la totalidad del arte español gracias a su belleza y a su importancia. Está siendo actualmente restaurado por el Instituto Nacional de Restauración del Ministerio de Cultura debido a que se produjeron importantes daños en 1936 y el paso del tiempo a lo largo de cuatro siglos ha logrado deteriorarlo notoriamente.

A principios del siglo XVII, en 1606, el ciudarrealeño Juan de Villaseca, que era el secretario del virrey de México de la época y que vivía en Méjico, decidió encargar desde allí que se realizara un retablo para la Virgen del Prado, empleando para ello parte de sus propios fondos porque era una virgen a la que él procesaba una gran devoción. Su petición llegó a Antonio de Rojas, que sería quien se encargaría de efectuar los preparativos y de organizar el proceso para que pudiera llevarse a cabo la realización del retablo, que comenzó oficialmente en 1610. En 1612 se contrató al equipo que crearía esta obra de arte: el escultor Giraldo de Merlo, que seguiría el proyecto marcado por el tracista Andrés de la Concha; los pintores y hermanos Juan y Critóbal Hasten, además de Pedro Ruiz Elvira, que ejecutarían la pintura (como era de esperar) pero también el estofado. Se decidió emplear maderas que provenían de la sierra de Reillo, situada en la provincia de cuenca. Este equipo trabajó durante cuatro años hasta acabarlo, concluyendo las obras en 1616. Respecto a la composición del retablo, podemos decir que está compuesto por la predela, tres cuerpos y finalmente un coronamiento en la parte superior; si lo leemos verticalmente, podemos dividir en él tres calles con intercolumnios dobles. Los cuerpos están separados por los intercolumnios, donde se da una alternancia de órdenes (se emplean el dórico, el jónico y el corintio, además del compuesto en el coronamiento). En cuanto al programa iconográfico que siguieron los artistas, los temas y su planteamiento son marianos en su plenitud, por los relieves y las figuras de los santos situados en las hornacinas; queda presidido por una imagen de la virgen del Prado por la inclinación que sentía Juan de Villaseca y que ya mencionamos con anterioridad. Cada cuerpo está dividido en siete calles que forman, generalmente, una alternancia entre representaciones e imágenes de santos y escenas que se describen en la Biblia. Además, se genera un paralelismo y una conexión entre la Virgen y el Cristo, dado que ambas figuras se sitúan en el centro del retablo, aunque a diferentes alturas. Comenzaremos a describir la obra en sentido ascendente.

La predela es la parte más baja del retablo. Los relieves frontales de esta representan escenas que siguen la temática de la Pasión de Cristo; son seis en total, repartiéndose tres a cada lado porque están separadas por una hornacina sobre la que vemos actualmente un escudo. Las escenas, ordenadas de izquierda a derecha, son: en primer lugar, la oración del huerto; segundo, Jesús ante el sanedrín; tercero, la flagelación; cuarto, la coronación de espinas; quinto, el encuentro de Jesús con su Madre y en último y sexto lugar, la piedad. Están realizadas en tablas, flanqueadas por pequeñas figuras también talladas en medio relieve que representan a Santa Ana, San Lorenzo, San Esteban, La Magdalena, San Sebastián, San Nicolás de Bari, San Roque y San Blas. Las escenas en todo el retablo quedan enmarcadas por marcos dorados que siguen la estética barroca del siglo XVII y que servirían para recoger la luz que hubiera en el interior de la catedral, iluminar las obras y mejorar así la percepción del fiel de ellas.

Vista General del Retablo
Fuente: http://www.ciudadreal.es/turismo/qu%C3%A9-ver-en-ciudad-real/catedral-nuestra-se%C3%B1ora-del-prado.html

En el primer cuerpo encontramos, en orden de izquierda a derecha, al apóstol Santiago, la escena de la anunciación, al apóstol San Pedro, la visitación y al apóstol San Andrés. Mientras que los apóstoles, realizados con bulto redondo y talla exenta, son de menor tamaño que las escenas, estas se realizaron como altorrelieve pero son de mayor tamaño. Encajadas en un marco cuadrado de mucho menor tamaño encontramos encima de cada uno de los apóstoles imágenes de San Agustín, San Gregorio, San Jerónimo y San Ambrosio, los padres de la Iglesia Latina. Separando el primer y el segundo cuerpo nos encontramos con una moldura dorada barroca, que sirve también para marcar el nuevo uso del orden jónico en vez del dórico empleado anteriormente. Los órdenes se siguen con fidelidad, respetándose las estrías (vivas en el dórico y más suaves en el jónico), el grosor menor de las columnas jónicas frente a las dóricas, las distintas molduras, etcétera; lo único diferente respecto a la antigüedad es el tono dorado que las recubre.

En el segundo cuerpo encontramos al apóstol San Felipe, una representación de la adoración de los pastores, a San José, el trono de la Santísima Virgen del Prado (que está en el centro del retablo por ser la patrona de Ciudad Real), a San Juan Bautista, la adoración de los reyes y en último lugar a San Bartolomé apóstol. En la parte superior del cuerpo, encima de ellos, se hallan las antiguas mártires: Santa Catalina, Santa Bárbara, Santa Inés y Santa Lucía, a las que reconocemos por portar cada una de ellas sus elementos iconográficos correspondientes (por ejemplo, Santa Catalina porta una rueda dentada, mientras que Santa Inés aparece con un pequeño cordero. Ocurriría lo mismo en los casos anteriores de los santos del primer cuerpo); sin embargo, la Virgen aparece coronada por pequeñas cabezas de querubines. No obstante, las imágenes que vemos con talla exenta de estos cuerpos son obra de Rausell Montaña y Llorens Ferrer, dado que las originales se destruyeron en 1936 por la guerra y se tuvo que ocupar su lugar.

El tercer cuerpo es el de orden corintio y está formado por la misma alternancia que venimos observando: una imagen del apóstol Santo Tomás, la escena de la presentación de Jesús, el apóstol San Judas Tadeo, la coronación de la Virgen, el apóstol San Simón, la imposición de la casulla a San Ildefonso y Santiago, el menor (alternancia de santos y escenas). Sobre los apóstoles se encuentran imágenes más pequeñas y cuadradas de los fundadores de algunas órdenes religiosas: San Benito, que fundó la orden benedictina en el año 529; San Bernardo, que colaboró activamente en la formación de la Orden del Císter (a comienzos del siglo XII); San Francisco de Asís, que fundó la orden franciscana, y finalmente Santo Domingo, fundador de los dominicos.

Podemos hablar de un cuarto y último cuerpo, que sería el contenido por el orden compuesto, pero a este le faltan dos imágenes (de la Virgen y de San Juan, que fueron destruidas también en 1936) y el Cristo que corona el retablo no es tampoco original, porque se destruyó en el mismo año y fue creado posteriormente por García Coronado. Es en este cuarto cuerpo donde se sitúa el Calvario. A ambos lados de Cristo se dan dos escudos: el primero, a la izquierda, muestra a San Miguel con la Prudencia y la Justicia, las virtudes cardinales; a la derecha queda el ángel custodio de Ciudad Real, acompañado de las virtudes cardinales de la Fortaleza y la Templanza. Sobre el Calvario se encuentra el Padre Eterno, y a cada uno de sus lados, las virtudes teologales de la Fe y la Esperanza. La composición la remata la virtud Caridad, situada en la parte más alta del retablo. Lamentablemente, faltarían las imágenes de los Evangelistas, que también fueron destruidas en 1936.